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Radon in homes. How does radon enter homes?

El radón puede suponer un problema en cualquier tipología de vivienda, ya sea nueva construcción o vivienda existente, con corrientes de aire o bien aislada, con o sin sótanos, siempre que no tengan las medidas de protección adecuadas.

Este gas, más pesado que el aire, se difunde fácilmente desde el subsuelo, donde se encuentra en mayor concentración, hasta la atmósfera y el interior de las viviendas, donde suele penetrar por convección a través de las plantas más bajas que están en contacto con el terreno. Por regla general, y debido que la densidad del radón es superior que la del aire, las mayores concentraciones de este gas en un edificio se localizan en las plantas inferiores, como sótanos y #planta bajas. En ocasiones, se encontraron valores de concentraciones altas en plantas superiores, cuando existe una comunicación entre plantas, debido al tiro térmico que asciende por los conductos.

Pero cuáles son las posibles vías de entrada del radon en las viviendas?

  • A través de la solera, ya sea a través de las juntas de dilatación, de las fisuras o del propio hormigón.
  • A través del forjado sanitario, aquí el gas procedente del terreno puede acumularse en la cámara de aire bajo el forjado y, cuando esta no tiene ventilación, puede traspasar el forjado y penetrar en la vivienda.
  • A través de los muros de sótano, en viviendas soterradas o semisoterradas. Por el interior de las cámaras de aire en muros, donde tras penetrar en ellas el radón puede moverse con facilidad y alcanzar las plantas superiores.
  • Por los conductos de saneamiento, puesto que estos conectan los baños, los aseos y las cocinas con las arquetas de la red horizontal de distribución, situada generalmente bajo la solera.

Otras vías de entrada

Además de la infiltración de gases del suelo por diferencia de presiones, como ocurre en los casos mencionados anteriormente, el radón también puede llegar a nuestras viviendas a través de las emanaciones procedentes de los materiales de construcción o a través del agua de pozos o manantiales. Sin embargo, en ambos casos las concentraciones de radón son insignificantes.

Por lo general, los materiales de construcción no suponen un riesgo, puesto que las piedras de granito empleadas en la construcción tienen una capacidad de liberar radón diez veces inferior a la que tiene el suelo. De hecho, las aportaciones con las que estos materiales contribuyen en la concentración de radón en las viviendas se estiman solamente entre 10 y 20 Bq/m3.

Por otro lado, el radón presente en el agua potable procedente de fuentes subterráneas como pozos o manantiales puede pasar al aire de los espacios interiores, y hace falta destacar que es más importante a cantidad de radón que se inhala al respirar que la que se ingiere al beber. Gran parte del riesgo que se genera en el agua proveen de las emisiones de gas en el aire cuando usamos el agua de duchas o cuando realizamos las tareas domésticas. Se estima que, en los sistemas públicos de abastecimiento de aguas, la concentración media de radón oscila entre 0,4 Bq/l y 20 Bq/l, dependiendo de se el agua procede de fuentes superficiales o subterráneas. La OMS y la Comisión Europea consideran que por debajo de 100 Bq/l no es necesario realizar controles en abastecimientos públicos.

Por tanto, podemos afirmar que el radón procedente del subsuelo sobre lo que se encuentra construida la vivienda entra en las viviendas atravesando las soleras, forjados o muros por cualquier fisura o grieta que haya en el suelo, por pequeña que esta sea. Del mismo modo, puede colarse por las juntas no estancas entre el suelo y las paredes, por los espacios alrededor de cables o tuberías o por las alcantarillas.

Cuales son los factores que más influyen en la concentración de radón en viviendas?

La concentración de radón en una vivienda depende de una serie de factores y los más influyentes son los geológicos, constructivos y meteorológicos.

A. Factores geológicos:

  • La concentración de gas radón en el terreno, es decir, la cantidad de uranio presente en las rocas y en el subsuelo.
  • El grado de fractura del terreno, de modo que cuanto mayor sea esta más alta será la movilidad del radón.
  • La permeabilidad al aire del terreno, cuanto más permeable mayor será la cantidad de radón que pueda entrar en las viviendas.
  • El grado de saturación de agua del terreno, de manera que una alta saturación llevará consigo una baja movilidad del radón a través del suelo.

B. Factores constructivos:

  • La existencia de sótano en la edificación.
  • La existencia de sótano o de forjado sanitario, que pueden funcionar como espacio de contención.
  • La ventilación o capacidad de intercambio de aire entre lo interior y el exterior, que depende del grado de aislamiento del edificio, así como de los hábitos de ventilación de sus habitantes.
  • La presencia de elementos que puedan actuar como barreras contra el radón.
  • La estanquidad del edificio, es decir, las posibles vías que el radón encuentra para filtrarse en el interior. De hecho, se observa un incremento de las concentraciones de radón por consecuencia de la construcción de viviendas más estancas, con el fin de alcanzar un mayor ahorro energético.

C. Factores meteorológicos:

  • La diferencia de presión existente entre el gas retenido en el terreno y el exterior.
  • Las precipitaciones, relacionadas con la reducción de la permeabilidad del suelo alrededor de la vivienda, que provoca una salida del gas a través del suelo seco que se encuentra bajo la vivienda.
  • Cuando la temperatura en el interior es inferior al exterior, se modifica el gradiente de presiones entre lo interior y el exterior, lo que produce un efecto chimenea que crea una pequeña depresión en el interior de la vivienda y favorece la succión del radón presente en el terreno.

Atendiendo a su influencia, debemos indicar que los factores que más influyen en la concentración de radón en la vivienda son los geológicos, puesto que un terreno que no tiene concentración de radón no lo puede exhalar. Los factores constructivos de la edificación o de la vivienda son determinantes, ya que pueden evitar la entrada de radón aunque esta esté situada en una zona de riesgo. Y, por último, los factores meteorológicos influyen en la variación del nivel de concentración, pero no tanto en su existencia.

Además de la localización de la vivienda, factores como la forma en la que fue construida, los materiales de construcción, el estado en el que se encuentra, los hábitos de ventilación, o las medidas de eficiencia energética que suponen un mejor aislamiento de las viviendas, pueden repercutir en los niveles de radón existentes en el espacio para analizar. Además, dichos niveles pueden variar a lo largo del día y a lo largo de las estaciones climáticas a consecuencia de distintos factores.

Como se puede saber si nuestra vivienda está situada en una zona de riesgo?

El habitual es que todas las viviendas contengan radón en concentraciones bajas. Sin embargo, existen determinadas zonas geográficas que, debido a su geología, cuentan con una probabilidad mayor de niveles elevados de radón.

Para saber si nuestra vivienda está situada en una zona geográfica de riesgo podemos consultar el Mapa del potencial de radón (www.csn.es/radon), elaborado por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que nos indicará cuál es el nivel de riesgo existente en la zona
en la que está construida.

El mapa clasifica las distintas zonas del territorio nacional en función de sus niveles de radón y, más particularmente, identifica aquellas en las que existe un porcentaje bastante elevado de edificios residenciales que presentan concentraciones superiores a 300 Bq/m3. Para eso, se tomaron más de 12.000 medidas de radón en viviendas, agrupadas por unidad litoestratigráfica y el rango de exposición a radiación gamma natural, obtenido a partir del Mapa MARNA.

Las mediciones se basan en medidas de radón tomadas en plantas bajas o en los primeros pisos cuando las plantas bajas no están habitadas. Por tanto, no representan directamente la exposición de la población. En general, el riesgo asociado a las plantas subterráneas es mayor que lo que reflejan los mapas, mientras que nos pisos altos suele ser inferior.

Las áreas establecidas segundo estos criterios de agrupación se dividieron o se combinaron posteriormente para obtener unidades con niveles de radón homogéneos y dieron lugar a las siguientes categorías o niveles:
  • Nivel bajo o categoría 0: los niveles de radón que llegan a la superficie suelen ser bajos. Esto puede ser debido a una baja concentración, la una baja permeabilidad o a la combinación de ambas (menos de 300 Bq/m 3).
  • Nivel medio o categoría 1: los niveles de radón son un poco más altos y resulta necesario el empleo de alguna técnica de mitigación, habitualmente la utilización de un sistema pasivo acostumbra a ser suficiente (entre 300 y 400 Bq/m 3).
  • Nivel alto o categoría 2: la concentración de radón es bastante más elevada (más de 400 Bq/m 3).

La finalidad de este mapa es facilitar el desarrollo del Plan nacional de actuación contra el radón que exige la Directiva Europea y se les da prioridad a las actuaciones de prevención o mitigación en las comunidades autónomas que presentan una mayor exposición a este.

La información proporcionada por el mapa es orientativa e indica si la vivienda está en una zona de riesgo potencial. Por tanto, cuando nuestra vivienda se encuentre en una zona de nivel medio o alto en potencial de emisión de radón, con concentraciones superiores a los 300 Bq/ m3, es recomendable medir la concentración real de radón acumulada en la misma para determinar cuáles son las medidas de mitigación más adecuadas.

Obriga a lexislación a tomar medidas de mitigación ou corrección nas vivendas existentes?

A normativa recente de protección fronte á exposición ao radon, que se desenvolve a través do documento básico do Código técnico dá edificación, DB-HS6, protección fronte á exposición ao radon, determina as medidas de protección necesarias nos edificios. Este documento é de obrigado cumprimento aos edificios nos que se realice un cambio de uso ou naqueles edificios que se reformen, cando realícense modificacións que permitan aumentar a protección fronte ao radon ou cando altérese a súa protección actual.

Vos propietarios dous edificios de vivendas existentes nos que non se vaian realizar obras de reforma do tipo dás especificadas non están obrigados a tomar as medidas establecidas, xa que esta normativa non ten carácter retroactivo.

Por tanto, vos propietarios de vivendas existentes non están obrigados a acometer obras de mitigación para baixar a concentración existente de gas radon non interior, aínda que é recomendable lla concentración de radon que teñen é maior que 300 Bq/ m3 nas plantas habitables e a súa ocupación é permanente.

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